Grupo Terramovil reventó Murcia en su evento presentación
Un evento de presentación de marca no se gana cortando una cinta. Se gana antes, cuando la gente ya quiere estar.
Organizar un evento de presentación de marca parece fácil. Reservas un sitio. Mandas invitaciones. Pones unas sillas y un micro. Y a esperar.
Pues no. Casi nunca sale así.
Un evento de presentación de marca no se mide por lo que pasa esa noche. Se mide por lo que pasa antes y por lo que queda después. Por la expectación que generas, por la gente que consigues sentar y por el lugar en el que dejas a la marca cuando se apagan las luces.
Lo vimos claro con Grupo Terramóvil (hoy Grupo Marmo). Querían presentarse en sociedad con una imagen nueva. No con un acto de sillas blancas y discursos planos. Con algo que dejara claro quién manda en el sector del motor en la Región. Así que cogimos el Palacio de los Deportes de Murcia y lo convertimos en otra cosa.
En este artículo te contamos qué hace que un evento de presentación de marca funcione de verdad, qué señales avisan de que va a salir regular y cómo lo planteamos nosotros. Con un caso real encima de la mesa.
Un evento de presentación de marca es la puesta en escena con la que una empresa se da a conocer, relanza su imagen o presenta un producto ante clientes, prescriptores y medios, con un objetivo de negocio detrás y una producción pensada para que se recuerde. No es una fiesta. Es una herramienta de comunicación que, bien hecha, parece una fiesta.
Lo que NO es un evento de presentación de marca
Aquí hay una confusión que sale cara.
Un evento de presentación de marca no es alquilar una sala y llenarla de gente. Eso es un sarao.
Tampoco es traer a alguien conocido para hacerse la foto. Eso es un reclamo, y dura lo que dura el aplauso.
Y desde luego no es improvisar sobre la marcha y confiar en que la noche salga sola. Eso es jugársela.
Un evento de presentación de marca es una decisión de negocio con forma de espectáculo. Detrás hay un objetivo, un público elegido a dedo y una producción que no deja nada al azar. Cuando se entiende así, cambia todo. Cuando no, sale una fiesta cara que nadie recuerda al lunes siguiente.
Qué hace que un evento de presentación de marca funcione
No es la barra libre. No es el photocall. Es otra cosa. Son siete piezas que tienen que encajar. El sector de los eventos corporativos tiene su propia prensa especializada, y medios como Eventoplus llevan años analizando qué hace memorable a un evento. La conclusión se repite: lo que se prepara antes pesa más que lo que se gasta esa noche.
1. Expectación antes de abrir las puertas
El evento empieza semanas antes de que llegue el primer invitado.
Con Terramóvil lanzamos el hashtag #AlgoMágicoVaAPasarEnMurcia. Un runrún. Una intriga. Algo que hiciera que la gente preguntara qué se estaba cociendo.
La regla es sencilla: si nadie habla del evento antes, llegas a la noche pidiendo asistencia en vez de gestionando lista de espera.
2. Un espacio que comunica por sí solo
El sitio no es un detalle logístico. Es el primer mensaje.
Un pabellón vacío no dice nada. Un pabellón convertido en el epicentro del motor durante una noche lo dice todo. El espacio tiene que estar a la altura de lo que la marca quiere decir de sí misma. Si la marca quiere parecer grande, el espacio no puede parecer pequeño.
3. Una producción medida al milímetro
Aquí no hay margen para el «ya veremos». Iluminación, sonido, tiempos, entradas y salidas, escenario, coordinación en directo. Todo cronometrado. Todo ensayado.
Un evento corporativo de este tamaño se parece más a una emisión en directo que a una boda. Si algo falla, falla delante de todos. Y delante de la prensa. Por eso lo medimos todo antes, para que durante la noche solo haya que disfrutar.
4. Un espectáculo con sentido, no relleno
El espectáculo no se mete para rellenar minutos. Se mete para reforzar el mensaje.
En el caso de Terramóvil, el hilo era el motor. Así que subimos tres coches de rally al escenario. El motor no se enseña en diapositivas. Se enseña rugiendo. La gala la condujo Paula Vázquez, con el mago Javi Martín y el humor de Leo Harlem. Cada pieza sumaba al tono de la noche, no competía con él.
Los casos que acaban premiados y comentados en medios como Reason Why casi siempre tienen una idea fuerte detrás, no solo un gran presupuesto. Cuando el espectáculo va por un lado y la marca por otro, la gente recuerda el show y olvida quién lo pagaba.
5. Invitados que dan estatus
A un evento de presentación de marca no van solo clientes. Van referentes.
Por allí pasaron nombres del deporte como Pedro Martínez de la Rosa, Alejandro Valverde o Surhayen Pernía. También empresarios, instituciones y prescriptores del sector. ¿Por qué importa? Porque una marca se mide también por la gente que se sienta a su lado. Si los referentes vienen, el mensaje es que esto va en serio.
6. Cobertura que convierte el evento en noticia
Un evento que no se cuenta se queda en los que fueron.
Por eso la cobertura no es opcional. Fotografía, vídeo, redes, prensa. El objetivo es que el evento siga vivo en pantallas cuando ya ha terminado en el pabellón. Un buen registro en producción audiovisual y una campaña de comunicación bien medida multiplican el alcance de una sola noche por semanas de presencia.
7. Medición de lo que pasó
Lo que no se mide, no se sabe si ha funcionado. Asistencia, impactos, repercusión en medios, ruido en redes, contactos, percepción de marca. Todo eso se recoge y se analiza.
Un evento bonito que no mueve ningún número de negocio es un gasto. Un evento medido que mueve la aguja es una inversión.
Cómo se nota cuando un evento de presentación falla
No hace falta esperar al final para verlo venir. Hay señales.
- Nadie habla del evento los días previos. Llega la fecha y toca perseguir confirmaciones.
- El espacio queda grande o queda pobre. Se nota en la primera foto.
- El programa va a trompicones. Tiempos muertos, micrófonos que no van, gente mirando el móvil.
- El espectáculo no tiene nada que ver con la marca. Divierte, pero no comunica.
- Vienen los de siempre. Ningún referente, ningún medio, ninguna cara nueva.
- Al día siguiente no hay rastro. Ni una nota, ni un vídeo, ni un dato.
Si te suenan tres o más, no tienes un evento. Tienes un susto programado.
Un evento de presentación de marca funciona cuando cumple tres cosas a la vez: genera expectación antes, ofrece una experiencia que la gente recuerda durante, y deja a la marca en mejor lugar después. Si falta una de las tres, hay fiesta, pero no hay resultado.
Cómo planteamos un evento de presentación de marca en Colectivo3
No empezamos por el catering. Empezamos por las preguntas. Después de más de 50 años montando campañas y actos para marcas e instituciones de Murcia y la Región, el orden lo tenemos claro.
- Diagnóstico: entender qué quiere conseguir la marca, a quién necesita en la sala y qué tiene que pensar la gente al salir.
- Priorización: decidir dónde va el presupuesto. Qué pieza es imprescindible y qué es accesorio.
- Plan: definir sede, formato, programa, invitados, producción, cobertura y tiempos. Con responsables y fechas.
- Ejecución: levantar el evento. Coordinar proveedores, montar, ensayar y dirigir la noche en directo.
- Seguimiento: medir resultados, recoger material y convertir la noche en contenido que siga trabajando después.
Es el mismo método con el que montamos eventos corporativos y activaciones para marcas, instituciones y empresas. Lo puedes ver en los casos reales de Colectivo3.
Preguntas frecuentes sobre eventos de presentación de marca
Un evento de presentación de marca serio no se monta en dos semanas. Para algo con producción, invitados y cobertura, lo razonable es contar con entre dos y cuatro meses. La parte que más se subestima es la previa, la que genera expectación.
No hay tarifa plana. El coste depende de la sede, la producción, el espectáculo, los invitados y la cobertura. Lo importante no es el precio, es que cada euro tenga una función dentro del objetivo. Un evento barato que no comunica sale más caro que uno bien planteado.
Una inauguración abre una puerta y un evento de presentación de marca cuenta una historia. La inauguración informa de que existes. La presentación decide qué piensa la gente de ti. Una es un trámite, la otra una herramienta de posicionamiento.
Ayuda, pero no es obligatorio. Un rostro conocido da alcance y estatus, pero un evento se sostiene primero por el concepto y la producción. Si el fondo es flojo, ninguna cara famosa lo arregla.
Por la expectación previa, la asistencia de la gente que importaba, la repercusión en medios y redes, y el efecto en la percepción de la marca. Y por lo que pasa después: contactos, oportunidades y conversaciones que antes no existían.
Resumen rápido: cómo acertar con un evento de presentación de marca
Sí vas bien si…
- Tienes un objetivo de negocio claro, no solo ganas de celebrar.
- Generas expectación semanas antes de abrir las puertas.
- El espacio y la producción están a la altura del mensaje.
- Consigues sentar a clientes, referentes y medios en la misma sala.
- Mides lo que pasó y lo conviertes en contenido.
Vas mal si…
- Improvisas el programa y confías en que salga solo.
- Metes espectáculo sin relación con la marca.
- Solo vienen los de siempre.
- Al día siguiente no queda ni rastro del evento.
Qué deberías mirar antes de contratar
- Que la agencia pregunte por tu objetivo antes de proponerte ideas.
- Que sepa coordinar producción en directo, no solo diseñar la invitación.
- Que tenga casos reales y sepa medir resultados.
La idea importante
Un evento de presentación de marca no va de impresionar una noche. Va de mover a la marca varios escalones de golpe y que el movimiento se note después.
¿Tu marca necesita una fiesta o un evento que mueva la aguja?
Porque no es lo mismo. Y confundirlo sale caro.
Si tienes algo que presentar (una nueva imagen, un producto, una etapa) y quieres que la gente que importa esté y lo recuerde, no necesitas llenar una sala. Necesitas un plan.
Nosotros no ponemos focos. Encendemos marcas. No organizamos eventos. Creamos experiencias que se notan, se viven y se recuerdan.
Habla con Colectivo3 y cuéntanos qué tienes entre manos. Si encaja con lo que sabemos hacer, te lo diremos. Y si no, también.
CONNECT
Grupo Terramovil reventó Murcia en su evento presentación
Un evento de presentación de marca no se gana cortando una cinta. Se gana antes, cuando la gente ya quiere estar.
Organizar un evento de presentación de marca parece fácil. Reservas un sitio. Mandas invitaciones. Pones unas sillas y un micro. Y a esperar.
Pues no. Casi nunca sale así.
Un evento de presentación de marca no se mide por lo que pasa esa noche. Se mide por lo que pasa antes y por lo que queda después. Por la expectación que generas, por la gente que consigues sentar y por el lugar en el que dejas a la marca cuando se apagan las luces.
Lo vimos claro con Grupo Terramóvil (hoy Grupo Marmo). Querían presentarse en sociedad con una imagen nueva. No con un acto de sillas blancas y discursos planos. Con algo que dejara claro quién manda en el sector del motor en la Región. Así que cogimos el Palacio de los Deportes de Murcia y lo convertimos en otra cosa.
En este artículo te contamos qué hace que un evento de presentación de marca funcione de verdad, qué señales avisan de que va a salir regular y cómo lo planteamos nosotros. Con un caso real encima de la mesa.
Un evento de presentación de marca es la puesta en escena con la que una empresa se da a conocer, relanza su imagen o presenta un producto ante clientes, prescriptores y medios, con un objetivo de negocio detrás y una producción pensada para que se recuerde. No es una fiesta. Es una herramienta de comunicación que, bien hecha, parece una fiesta.
Lo que NO es un evento de presentación de marca
Aquí hay una confusión que sale cara.
Un evento de presentación de marca no es alquilar una sala y llenarla de gente. Eso es un sarao.
Tampoco es traer a alguien conocido para hacerse la foto. Eso es un reclamo, y dura lo que dura el aplauso.
Y desde luego no es improvisar sobre la marcha y confiar en que la noche salga sola. Eso es jugársela.
Un evento de presentación de marca es una decisión de negocio con forma de espectáculo. Detrás hay un objetivo, un público elegido a dedo y una producción que no deja nada al azar. Cuando se entiende así, cambia todo. Cuando no, sale una fiesta cara que nadie recuerda al lunes siguiente.
Qué hace que un evento de presentación de marca funcione
No es la barra libre. No es el photocall. Es otra cosa. Son siete piezas que tienen que encajar. El sector de los eventos corporativos tiene su propia prensa especializada, y medios como Eventoplus llevan años analizando qué hace memorable a un evento. La conclusión se repite: lo que se prepara antes pesa más que lo que se gasta esa noche.
1. Expectación antes de abrir las puertas
El evento empieza semanas antes de que llegue el primer invitado.
Con Terramóvil lanzamos el hashtag #AlgoMágicoVaAPasarEnMurcia. Un runrún. Una intriga. Algo que hiciera que la gente preguntara qué se estaba cociendo.
La regla es sencilla: si nadie habla del evento antes, llegas a la noche pidiendo asistencia en vez de gestionando lista de espera.
2. Un espacio que comunica por sí solo
El sitio no es un detalle logístico. Es el primer mensaje.
Un pabellón vacío no dice nada. Un pabellón convertido en el epicentro del motor durante una noche lo dice todo. El espacio tiene que estar a la altura de lo que la marca quiere decir de sí misma. Si la marca quiere parecer grande, el espacio no puede parecer pequeño.
3. Una producción medida al milímetro
Aquí no hay margen para el «ya veremos». Iluminación, sonido, tiempos, entradas y salidas, escenario, coordinación en directo. Todo cronometrado. Todo ensayado.
Un evento corporativo de este tamaño se parece más a una emisión en directo que a una boda. Si algo falla, falla delante de todos. Y delante de la prensa. Por eso lo medimos todo antes, para que durante la noche solo haya que disfrutar.
4. Un espectáculo con sentido, no relleno
El espectáculo no se mete para rellenar minutos. Se mete para reforzar el mensaje.
En el caso de Terramóvil, el hilo era el motor. Así que subimos tres coches de rally al escenario. El motor no se enseña en diapositivas. Se enseña rugiendo. La gala la condujo Paula Vázquez, con el mago Javi Martín y el humor de Leo Harlem. Cada pieza sumaba al tono de la noche, no competía con él.
Los casos que acaban premiados y comentados en medios como Reason Why casi siempre tienen una idea fuerte detrás, no solo un gran presupuesto. Cuando el espectáculo va por un lado y la marca por otro, la gente recuerda el show y olvida quién lo pagaba.
5. Invitados que dan estatus
A un evento de presentación de marca no van solo clientes. Van referentes.
Por allí pasaron nombres del deporte como Pedro Martínez de la Rosa, Alejandro Valverde o Surhayen Pernía. También empresarios, instituciones y prescriptores del sector. ¿Por qué importa? Porque una marca se mide también por la gente que se sienta a su lado. Si los referentes vienen, el mensaje es que esto va en serio.
6. Cobertura que convierte el evento en noticia
Un evento que no se cuenta se queda en los que fueron.
Por eso la cobertura no es opcional. Fotografía, vídeo, redes, prensa. El objetivo es que el evento siga vivo en pantallas cuando ya ha terminado en el pabellón. Un buen registro en producción audiovisual y una campaña de comunicación bien medida multiplican el alcance de una sola noche por semanas de presencia.
7. Medición de lo que pasó
Lo que no se mide, no se sabe si ha funcionado. Asistencia, impactos, repercusión en medios, ruido en redes, contactos, percepción de marca. Todo eso se recoge y se analiza.
Un evento bonito que no mueve ningún número de negocio es un gasto. Un evento medido que mueve la aguja es una inversión.
Cómo se nota cuando un evento de presentación falla
No hace falta esperar al final para verlo venir. Hay señales.
- Nadie habla del evento los días previos. Llega la fecha y toca perseguir confirmaciones.
- El espacio queda grande o queda pobre. Se nota en la primera foto.
- El programa va a trompicones. Tiempos muertos, micrófonos que no van, gente mirando el móvil.
- El espectáculo no tiene nada que ver con la marca. Divierte, pero no comunica.
- Vienen los de siempre. Ningún referente, ningún medio, ninguna cara nueva.
- Al día siguiente no hay rastro. Ni una nota, ni un vídeo, ni un dato.
Si te suenan tres o más, no tienes un evento. Tienes un susto programado.
Un evento de presentación de marca funciona cuando cumple tres cosas a la vez: genera expectación antes, ofrece una experiencia que la gente recuerda durante, y deja a la marca en mejor lugar después. Si falta una de las tres, hay fiesta, pero no hay resultado.
Cómo planteamos un evento de presentación de marca en Colectivo3
No empezamos por el catering. Empezamos por las preguntas. Después de más de 50 años montando campañas y actos para marcas e instituciones de Murcia y la Región, el orden lo tenemos claro.
- Diagnóstico: entender qué quiere conseguir la marca, a quién necesita en la sala y qué tiene que pensar la gente al salir.
- Priorización: decidir dónde va el presupuesto. Qué pieza es imprescindible y qué es accesorio.
- Plan: definir sede, formato, programa, invitados, producción, cobertura y tiempos. Con responsables y fechas.
- Ejecución: levantar el evento. Coordinar proveedores, montar, ensayar y dirigir la noche en directo.
- Seguimiento: medir resultados, recoger material y convertir la noche en contenido que siga trabajando después.
Es el mismo método con el que montamos eventos corporativos y activaciones para marcas, instituciones y empresas. Lo puedes ver en los casos reales de Colectivo3.
Preguntas frecuentes sobre eventos de presentación de marca
Un evento de presentación de marca serio no se monta en dos semanas. Para algo con producción, invitados y cobertura, lo razonable es contar con entre dos y cuatro meses. La parte que más se subestima es la previa, la que genera expectación.
No hay tarifa plana. El coste depende de la sede, la producción, el espectáculo, los invitados y la cobertura. Lo importante no es el precio, es que cada euro tenga una función dentro del objetivo. Un evento barato que no comunica sale más caro que uno bien planteado.
Una inauguración abre una puerta y un evento de presentación de marca cuenta una historia. La inauguración informa de que existes. La presentación decide qué piensa la gente de ti. Una es un trámite, la otra una herramienta de posicionamiento.
Ayuda, pero no es obligatorio. Un rostro conocido da alcance y estatus, pero un evento se sostiene primero por el concepto y la producción. Si el fondo es flojo, ninguna cara famosa lo arregla.
Por la expectación previa, la asistencia de la gente que importaba, la repercusión en medios y redes, y el efecto en la percepción de la marca. Y por lo que pasa después: contactos, oportunidades y conversaciones que antes no existían.
Resumen rápido: cómo acertar con un evento de presentación de marca
Sí vas bien si…
- Tienes un objetivo de negocio claro, no solo ganas de celebrar.
- Generas expectación semanas antes de abrir las puertas.
- El espacio y la producción están a la altura del mensaje.
- Consigues sentar a clientes, referentes y medios en la misma sala.
- Mides lo que pasó y lo conviertes en contenido.
Vas mal si…
- Improvisas el programa y confías en que salga solo.
- Metes espectáculo sin relación con la marca.
- Solo vienen los de siempre.
- Al día siguiente no queda ni rastro del evento.
Qué deberías mirar antes de contratar
- Que la agencia pregunte por tu objetivo antes de proponerte ideas.
- Que sepa coordinar producción en directo, no solo diseñar la invitación.
- Que tenga casos reales y sepa medir resultados.
La idea importante
Un evento de presentación de marca no va de impresionar una noche. Va de mover a la marca varios escalones de golpe y que el movimiento se note después.
¿Tu marca necesita una fiesta o un evento que mueva la aguja?
Porque no es lo mismo. Y confundirlo sale caro.
Si tienes algo que presentar (una nueva imagen, un producto, una etapa) y quieres que la gente que importa esté y lo recuerde, no necesitas llenar una sala. Necesitas un plan.
Nosotros no ponemos focos. Encendemos marcas. No organizamos eventos. Creamos experiencias que se notan, se viven y se recuerdan.
Habla con Colectivo3 y cuéntanos qué tienes entre manos. Si encaja con lo que sabemos hacer, te lo diremos. Y si no, también.