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Bendito Marrón: Campaña de comunicación para el Ayuntamiento de Adra

Sí, hablamos de basura y nos quedó una campaña clara, limpia y con gancho

Un cubo nuevo no cambia un hábito. Lo que lo cambia es que alguien te explique para qué sirve.

Hay marrones que nadie quiere.

Y luego está este: el contenedor marrón, el de los residuos orgánicos. El que un día aparece en la esquina de tu calle sin que nadie te haya explicado muy bien qué va dentro, qué no, y por qué deberías molestarte en separar.

En Adra, su llegada no fue un trámite más. Fue una oportunidad para hacer las cosas mejor. Y de ahí nació Bendito Marrón, la campaña del contenedor marrón que diseñamos para el Ayuntamiento de Adra con un objetivo fácil de decir y difícil de ejecutar: que cada persona del municipio supiera usar el nuevo contenedor sin sentir que le estaban poniendo deberes.

Poner cubos en la calle es lo fácil. Lo difícil es que la gente entienda para qué están.

Este artículo cuenta cómo se construyó esa campaña: qué decidimos, por qué, y qué la hizo funcionar.

Bendito Marrón es la campaña de comunicación que Colectivo3 diseñó para el Ayuntamiento de Adra con el fin de explicar, facilitar y normalizar el uso del contenedor marrón de residuos orgánicos entre toda la ciudadanía del municipio.

Por qué un contenedor necesita una campaña (y no solo un camión)

El contenedor marrón no es un capricho municipal.

Es una obligación legal. La Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados obliga a los ayuntamientos a implantar la recogida separada de biorresiduos: antes de junio de 2022 para los municipios de más de 5.000 habitantes, y antes de cerrar 2023 para el resto. Adra entra de lleno en ese calendario.

Pero cumplir la ley es una cosa y que funcione es otra. Puedes instalar todos los contenedores del mundo y, si nadie sabe usarlos, acabas con un cubo marrón lleno de plástico, vidrio y buenas intenciones. Y un contenedor mal usado contamina el lote entero, así que el esfuerzo de quien sí separa bien no sirve de nada.

Y no es un detalle menor. Cuando la materia orgánica acaba en el contenedor gris, termina en el vertedero pudriéndose y generando gases. Cuando va al marrón y se recoge bien, se convierte en compost, en abono, en algo que vuelve a la tierra. El mismo resto de comida, dos finales completamente distintos. Lo único que cambia es el cubo en el que lo dejas.

Ahí es donde entra la comunicación. No para adornar, sino para que el sistema funcione de verdad.

Un contenedor sin campaña es un mueble nuevo en la calle.

Qué es Bendito Marrón (la idea detrás del nombre)

Bendito Marrón no es un eslogan colocado sobre una foto bonita. Tampoco es un folleto que acaba en el suelo del portal.

Bendito Marrón es una estrategia de comunicación pensada para informar, implicar y facilitar. Una campaña que no suelta discursos, pero te cuenta las cosas claras. Que no señala a nadie, sino que invita. Que no se limita a colocar cubos nuevos, sino que se asegura de que cada persona sepa cómo usarlos, por qué, y qué pasa cuando se usan bien.

El nombre hace casi todo el trabajo. Coge una expresión que normalmente significa fastidio, lo de «menudo marrón», y le da la vuelta. El marrón deja de ser el problema y pasa a ser lo bueno. Bendito.

Es lo que tiene un buen naming. Te ahorra tres párrafos de explicación.

Porque al final una campaña así no va de residuos. Va de personas. De convencer a alguien con prisa, con la bolsa en la mano y el ascensor esperando, de que separar la orgánica le cuesta diez segundos y sirve para algo. Esa es toda la dificultad. Y también todo el mérito.

Cómo se construyó la campaña del contenedor marrón

Una campaña de recogida selectiva no se gana en un cartel. Se gana en la suma. Así se montó Bendito Marrón, pieza a pieza.

1. Educadoras ambientales a pie de calle

Durante semanas, puntos informativos itinerantes recorrieron el municipio con dos educadoras ambientales al frente. Personas preparadas para resolver dudas en el momento, explicar con ejemplos y conseguir que lo orgánico dejara de ser un concepto difuso para convertirse en un hábito sencillo.

Una cosa es leer un folleto. Otra es que alguien te diga, mirándote a la cara, que la cáscara del plátano va ahí y el poso del café también. La duda resuelta en la calle vale por diez folletos.

2. Una imagen potente y materiales que sirven

La campaña se apoya en una imagen visual directa, con mensajes que no se olvidan. Y con materiales gráficos pensados para ser útiles, no para decorar.

Es una diferencia que parece pequeña y no lo es. Un material decorativo se mira una vez y se olvida. Un material útil se queda en la nevera, en la cocina, recordándote qué va en cada sitio justo cuando lo necesitas. Diseñar para que sirva, no solo para que guste.

3. Todos los canales, un solo mensaje

Bendito Marrón se desplegó en radio, prensa, redes sociales y newsletters. Y también en la calle, con cartelería, poming, flyers y buzoneo. Toda esa planificación de medios respondía a una sola idea: estar donde está la gente.

  • Radio.
  • Prensa.
  • Redes sociales.
  • Newsletters.
  • Cartelería.
  • Poming.
  • Flyers.
  • Buzoneo.

Todo conectado, todo sincronizado, todo con la misma voz. Porque una campaña que dice una cosa en la radio y otra en el buzón no informa: confunde. Un mensaje repetido se recuerda. Ocho mensajes distintos se olvidan.

4. Acciones segmentadas: ni los grandes ni los pequeños se quedan fuera

No todos generan residuos igual, así que no todos reciben el mismo mensaje. La campaña incluyó acciones específicas para los grandes generadores y reuniones con prescriptores que ayudan a que el mensaje circule por el municipio.

Y tampoco se olvidó de los más pequeños. Hubo acciones en centros educativos, donde un niño que aprende a separar en clase se convierte en el mejor inspector de su propia casa. A cada público, su conversación.

5. Una web accesible de verdad, con NaviLens

Se desarrolló una web específica donde consultar toda la información y resolver cualquier duda. Y se hizo accesible para personas con discapacidad visual gracias a la tecnología NaviLens, un sistema de códigos de origen español que se leen con el móvil a varios metros y devuelven la información en voz.

La accesibilidad no es un extra que se pega al final. Es decidir que la información es para todo el mundo, también para quien no puede leer un cartel.

6. Adhesiones voluntarias: antes de obligar, invitar

La campaña incluyó adhesiones voluntarias para que vecinos y comercios dieran el paso por convencimiento, no por imposición. Quien se suma porque quiere separa mejor y dura más. El hábito que eliges pesa más que el que te imponen.

7. Seguimiento para medir y mejorar

Y por último, lo que casi nadie ve pero lo sostiene todo: un sistema de seguimiento para medir, evaluar y corregir sobre la marcha. Una campaña sin medición es un tiro al aire. Puede que aciertes, pero no vas a saberlo. Lo que no se mide, no se mejora.

Cómo se nota que una campaña así funciona

Una campaña de recogida orgánica bien hecha no se mide en aplausos. Se nota en cosas concretas:

  • El contenedor marrón se llena de orgánico, no de impropios.
  • La gente sabe responder qué va dentro sin pensarlo mucho.
  • Las dudas bajan semana a semana en los puntos informativos.
  • Los comercios se suman sin que haya que perseguirlos.
  • El municipio deja de hablar de «el cubo nuevo» y empieza a usarlo sin más.

Cuando lo orgánico deja de ser noticia, la campaña ha ganado.

Una campaña del contenedor marrón incluye estrategia de comunicación, naming, imagen gráfica, educadores ambientales a pie de calle, materiales informativos útiles, despliegue en medios (radio, prensa, redes, newsletters) y en la calle (cartelería, buzoneo, poming, flyers), acciones segmentadas por público, una web accesible y un sistema de seguimiento para medir y mejorar.

Cómo trabajamos una campaña institucional

En Colectivo3 llevamos desde 1975 montando campañas de publicidad y comunicación para instituciones públicas desde Murcia. Y todas, sin excepción, pasan por las mismas cinco fases.

  • Diagnóstico: entender el municipio, el punto de partida y el objetivo real.
  • Priorización: decidir qué públicos y qué canales tocan primero.
  • Plan: definir alcance, piezas, calendario y responsables.
  • Ejecución: convertir la estrategia en carteles, web, acciones y presencia en la calle.
  • Seguimiento: medir, corregir y ajustar mientras la campaña está viva.

Bendito Marrón no salió de una idea feliz una tarde cualquiera. Salió de este proceso. Y se nota.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el contenedor marrón?

Es el contenedor de residuos orgánicos o biorresiduos: restos de comida, restos vegetales y similares. Su recogida separada es obligatoria en España desde la Ley 7/2022, y permite convertir esos restos en compost en lugar de enviarlos al vertedero.

¿Por qué hace falta una campaña de comunicación para el contenedor marrón?

Porque un contenedor mal usado contamina todo el lote y deja de servir. La campaña explica qué va dentro, resuelve dudas y consigue que la gente lo use bien, que es lo único que hace que el sistema funcione de verdad.

¿Qué incluye una campaña como Bendito Marrón?

Estrategia, naming, imagen gráfica, educadores ambientales a pie de calle, materiales informativos, despliegue en medios y en la calle, acciones segmentadas por público, web accesible y un sistema de seguimiento para medir resultados.

¿Cuánto dura una campaña de recogida selectiva?

Depende del municipio, pero suele desplegarse de forma intensiva durante semanas y mantener acciones de refuerzo después. Lo importante no es la duración, sino que el hábito se quede cuando la campaña termina.

¿Quién hizo la campaña Bendito Marrón?

La diseñó y produjo Colectivo3, agencia de publicidad y comunicación de Murcia, para el Ayuntamiento de Adra, cubriendo estrategia, creatividad, producción, medios y seguimiento.

Resumen rápido: la campaña del contenedor marrón

Una campaña así va bien si…

  • Tiene un nombre que se entiende a la primera.
  • Combina calle, medios y trato humano.
  • Adapta el mensaje a cada público.
  • Es accesible para todo el mundo.
  • Mide resultados y corrige sobre la marcha.

Va mal si…

  • Se queda en repartir folletos y poco más.
  • Habla igual a un bar que a un colegio.
  • Nadie resuelve las dudas en persona.
  • No hay forma de saber si está funcionando.

Qué mirar antes de lanzar una campaña de recogida orgánica

  • Quién va a explicar el sistema a pie de calle.
  • Qué pasa con los grandes generadores.
  • Cómo vas a medir si la gente separa bien.

La idea importante

Un contenedor cambia la calle. Una campaña cambia el hábito. Y sin hábito, el contenedor está solo.

¿Tu ayuntamiento va a instalar el contenedor marrón o a conseguir que se use?

Porque no es lo mismo.

Cumplir la ley es poner el contenedor. Que funcione es otra cosa, y esa parte no la resuelve un camión.

Si tu municipio tiene por delante una recogida selectiva, un cambio de hábitos o cualquier asunto que la ciudadanía tiene que entender y asumir, igual no necesitas más cubos. Igual necesitas que alguien lo cuente bien.

Habla con Colectivo3 y cuéntanos qué tiene que entender tu municipio.

Si encajamos, te lo diremos. Y si no, también.

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No vendimos la moto. Explicamos el marrón...y a la gente le gustó.

Un cubo nuevo no cambia un hábito. Lo que lo cambia es que alguien te explique para qué sirve.

Hay marrones que nadie quiere.

Y luego está este: el contenedor marrón, el de los residuos orgánicos. El que un día aparece en la esquina de tu calle sin que nadie te haya explicado muy bien qué va dentro, qué no, y por qué deberías molestarte en separar.

En Adra, su llegada no fue un trámite más. Fue una oportunidad para hacer las cosas mejor. Y de ahí nació Bendito Marrón, la campaña del contenedor marrón que diseñamos para el Ayuntamiento de Adra con un objetivo fácil de decir y difícil de ejecutar: que cada persona del municipio supiera usar el nuevo contenedor sin sentir que le estaban poniendo deberes.

Poner cubos en la calle es lo fácil. Lo difícil es que la gente entienda para qué están.

Este artículo cuenta cómo se construyó esa campaña: qué decidimos, por qué, y qué la hizo funcionar.

Bendito Marrón es la campaña de comunicación que Colectivo3 diseñó para el Ayuntamiento de Adra con el fin de explicar, facilitar y normalizar el uso del contenedor marrón de residuos orgánicos entre toda la ciudadanía del municipio.

Por qué un contenedor necesita una campaña (y no solo un camión)

El contenedor marrón no es un capricho municipal.

Es una obligación legal. La Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados obliga a los ayuntamientos a implantar la recogida separada de biorresiduos: antes de junio de 2022 para los municipios de más de 5.000 habitantes, y antes de cerrar 2023 para el resto. Adra entra de lleno en ese calendario.

Pero cumplir la ley es una cosa y que funcione es otra. Puedes instalar todos los contenedores del mundo y, si nadie sabe usarlos, acabas con un cubo marrón lleno de plástico, vidrio y buenas intenciones. Y un contenedor mal usado contamina el lote entero, así que el esfuerzo de quien sí separa bien no sirve de nada.

Y no es un detalle menor. Cuando la materia orgánica acaba en el contenedor gris, termina en el vertedero pudriéndose y generando gases. Cuando va al marrón y se recoge bien, se convierte en compost, en abono, en algo que vuelve a la tierra. El mismo resto de comida, dos finales completamente distintos. Lo único que cambia es el cubo en el que lo dejas.

Ahí es donde entra la comunicación. No para adornar, sino para que el sistema funcione de verdad.

Un contenedor sin campaña es un mueble nuevo en la calle.

Qué es Bendito Marrón (la idea detrás del nombre)

Bendito Marrón no es un eslogan colocado sobre una foto bonita. Tampoco es un folleto que acaba en el suelo del portal.

Bendito Marrón es una estrategia de comunicación pensada para informar, implicar y facilitar. Una campaña que no suelta discursos, pero te cuenta las cosas claras. Que no señala a nadie, sino que invita. Que no se limita a colocar cubos nuevos, sino que se asegura de que cada persona sepa cómo usarlos, por qué, y qué pasa cuando se usan bien.

El nombre hace casi todo el trabajo. Coge una expresión que normalmente significa fastidio, lo de «menudo marrón», y le da la vuelta. El marrón deja de ser el problema y pasa a ser lo bueno. Bendito.

Es lo que tiene un buen naming. Te ahorra tres párrafos de explicación.

Porque al final una campaña así no va de residuos. Va de personas. De convencer a alguien con prisa, con la bolsa en la mano y el ascensor esperando, de que separar la orgánica le cuesta diez segundos y sirve para algo. Esa es toda la dificultad. Y también todo el mérito.

Cómo se construyó la campaña del contenedor marrón

Una campaña de recogida selectiva no se gana en un cartel. Se gana en la suma. Así se montó Bendito Marrón, pieza a pieza.

1. Educadoras ambientales a pie de calle

Durante semanas, puntos informativos itinerantes recorrieron el municipio con dos educadoras ambientales al frente. Personas preparadas para resolver dudas en el momento, explicar con ejemplos y conseguir que lo orgánico dejara de ser un concepto difuso para convertirse en un hábito sencillo.

Una cosa es leer un folleto. Otra es que alguien te diga, mirándote a la cara, que la cáscara del plátano va ahí y el poso del café también. La duda resuelta en la calle vale por diez folletos.

2. Una imagen potente y materiales que sirven

La campaña se apoya en una imagen visual directa, con mensajes que no se olvidan. Y con materiales gráficos pensados para ser útiles, no para decorar.

Es una diferencia que parece pequeña y no lo es. Un material decorativo se mira una vez y se olvida. Un material útil se queda en la nevera, en la cocina, recordándote qué va en cada sitio justo cuando lo necesitas. Diseñar para que sirva, no solo para que guste.

3. Todos los canales, un solo mensaje

Bendito Marrón se desplegó en radio, prensa, redes sociales y newsletters. Y también en la calle, con cartelería, poming, flyers y buzoneo. Toda esa planificación de medios respondía a una sola idea: estar donde está la gente.

  • Radio.
  • Prensa.
  • Redes sociales.
  • Newsletters.
  • Cartelería.
  • Poming.
  • Flyers.
  • Buzoneo.

Todo conectado, todo sincronizado, todo con la misma voz. Porque una campaña que dice una cosa en la radio y otra en el buzón no informa: confunde. Un mensaje repetido se recuerda. Ocho mensajes distintos se olvidan.

4. Acciones segmentadas: ni los grandes ni los pequeños se quedan fuera

No todos generan residuos igual, así que no todos reciben el mismo mensaje. La campaña incluyó acciones específicas para los grandes generadores y reuniones con prescriptores que ayudan a que el mensaje circule por el municipio.

Y tampoco se olvidó de los más pequeños. Hubo acciones en centros educativos, donde un niño que aprende a separar en clase se convierte en el mejor inspector de su propia casa. A cada público, su conversación.

5. Una web accesible de verdad, con NaviLens

Se desarrolló una web específica donde consultar toda la información y resolver cualquier duda. Y se hizo accesible para personas con discapacidad visual gracias a la tecnología NaviLens, un sistema de códigos de origen español que se leen con el móvil a varios metros y devuelven la información en voz.

La accesibilidad no es un extra que se pega al final. Es decidir que la información es para todo el mundo, también para quien no puede leer un cartel.

6. Adhesiones voluntarias: antes de obligar, invitar

La campaña incluyó adhesiones voluntarias para que vecinos y comercios dieran el paso por convencimiento, no por imposición. Quien se suma porque quiere separa mejor y dura más. El hábito que eliges pesa más que el que te imponen.

7. Seguimiento para medir y mejorar

Y por último, lo que casi nadie ve pero lo sostiene todo: un sistema de seguimiento para medir, evaluar y corregir sobre la marcha. Una campaña sin medición es un tiro al aire. Puede que aciertes, pero no vas a saberlo. Lo que no se mide, no se mejora.

Cómo se nota que una campaña así funciona

Una campaña de recogida orgánica bien hecha no se mide en aplausos. Se nota en cosas concretas:

  • El contenedor marrón se llena de orgánico, no de impropios.
  • La gente sabe responder qué va dentro sin pensarlo mucho.
  • Las dudas bajan semana a semana en los puntos informativos.
  • Los comercios se suman sin que haya que perseguirlos.
  • El municipio deja de hablar de «el cubo nuevo» y empieza a usarlo sin más.

Cuando lo orgánico deja de ser noticia, la campaña ha ganado.

Una campaña del contenedor marrón incluye estrategia de comunicación, naming, imagen gráfica, educadores ambientales a pie de calle, materiales informativos útiles, despliegue en medios (radio, prensa, redes, newsletters) y en la calle (cartelería, buzoneo, poming, flyers), acciones segmentadas por público, una web accesible y un sistema de seguimiento para medir y mejorar.

Cómo trabajamos una campaña institucional

En Colectivo3 llevamos desde 1975 montando campañas de publicidad y comunicación para instituciones públicas desde Murcia. Y todas, sin excepción, pasan por las mismas cinco fases.

  • Diagnóstico: entender el municipio, el punto de partida y el objetivo real.
  • Priorización: decidir qué públicos y qué canales tocan primero.
  • Plan: definir alcance, piezas, calendario y responsables.
  • Ejecución: convertir la estrategia en carteles, web, acciones y presencia en la calle.
  • Seguimiento: medir, corregir y ajustar mientras la campaña está viva.

Bendito Marrón no salió de una idea feliz una tarde cualquiera. Salió de este proceso. Y se nota.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el contenedor marrón?

Es el contenedor de residuos orgánicos o biorresiduos: restos de comida, restos vegetales y similares. Su recogida separada es obligatoria en España desde la Ley 7/2022, y permite convertir esos restos en compost en lugar de enviarlos al vertedero.

¿Por qué hace falta una campaña de comunicación para el contenedor marrón?

Porque un contenedor mal usado contamina todo el lote y deja de servir. La campaña explica qué va dentro, resuelve dudas y consigue que la gente lo use bien, que es lo único que hace que el sistema funcione de verdad.

¿Qué incluye una campaña como Bendito Marrón?

Estrategia, naming, imagen gráfica, educadores ambientales a pie de calle, materiales informativos, despliegue en medios y en la calle, acciones segmentadas por público, web accesible y un sistema de seguimiento para medir resultados.

¿Cuánto dura una campaña de recogida selectiva?

Depende del municipio, pero suele desplegarse de forma intensiva durante semanas y mantener acciones de refuerzo después. Lo importante no es la duración, sino que el hábito se quede cuando la campaña termina.

¿Quién hizo la campaña Bendito Marrón?

La diseñó y produjo Colectivo3, agencia de publicidad y comunicación de Murcia, para el Ayuntamiento de Adra, cubriendo estrategia, creatividad, producción, medios y seguimiento.

Resumen rápido: la campaña del contenedor marrón

Una campaña así va bien si…

  • Tiene un nombre que se entiende a la primera.
  • Combina calle, medios y trato humano.
  • Adapta el mensaje a cada público.
  • Es accesible para todo el mundo.
  • Mide resultados y corrige sobre la marcha.

Va mal si…

  • Se queda en repartir folletos y poco más.
  • Habla igual a un bar que a un colegio.
  • Nadie resuelve las dudas en persona.
  • No hay forma de saber si está funcionando.

Qué mirar antes de lanzar una campaña de recogida orgánica

  • Quién va a explicar el sistema a pie de calle.
  • Qué pasa con los grandes generadores.
  • Cómo vas a medir si la gente separa bien.

La idea importante

Un contenedor cambia la calle. Una campaña cambia el hábito. Y sin hábito, el contenedor está solo.

¿Tu ayuntamiento va a instalar el contenedor marrón o a conseguir que se use?

Porque no es lo mismo.

Cumplir la ley es poner el contenedor. Que funcione es otra cosa, y esa parte no la resuelve un camión.

Si tu municipio tiene por delante una recogida selectiva, un cambio de hábitos o cualquier asunto que la ciudadanía tiene que entender y asumir, igual no necesitas más cubos. Igual necesitas que alguien lo cuente bien.

Habla con Colectivo3 y cuéntanos qué tiene que entender tu municipio.

Si encajamos, te lo diremos. Y si no, también.