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Campaña Bendito Marrón para el Ayuntamiento de Adra

Sí, hablamos de basura y nos quedó una campaña clara, limpia y con gancho

Hay marrones que nadie quiere. Y luego está este: el contenedor marrón, el de los residuos orgánicos. En Adra, su llegada no ha sido un trámite más, ha sido una oportunidad para hacer las cosas mejor. Para cuidar el entorno, para entender cómo lo que tiramos puede tener otra vida, y para involucrar a toda la ciudadanía en un cambio que nos afecta a todos.

Así nació Bendito Marrón, una campaña diseñada para informar, implicar y facilitar. Una campaña que no suelta discursos, pero sí te cuenta las cosas claras. Que no señala, sino que invita. Que no se limita a colocar cubos nuevos en las calles, sino que se asegura de que cada persona sepa cómo usarlos, por qué usarlos, y qué pasa si los usamos bien.

Durante semanas, puntos informativos itinerantes recorren el municipio con dos educadoras ambientales al frente. Personas preparadas para resolver dudas, explicar con ejemplos, y hacer que lo orgánico deje de ser un concepto difuso para convertirse en un hábito sencillo. La campaña incluye una imagen visual potente, directa, con mensajes que no se olvidan y con materiales gráficos pensados para ser útiles, no decorativos. Pero también va más allá. Se ha desplegado en radio, prensa, redes sociales, newsletters y en las calles, con cartelería, poming, flyers y buzoneo. Todo conectado, todo sincronizado, todo pensado para llegar a todos los rincones del municipio y a todos los perfiles.

No nos olvidamos de los grandes generadores, ni de los más pequeños. Por eso también se han preparado acciones en centros educativos, reuniones con prescriptores, campañas de adhesión voluntaria y un sistema de seguimiento para medir, evaluar y mejorar constantemente. Incluso se ha desarrollado una web específica, accesible para personas con discapacidad visual gracias a la tecnología Navilens, donde se puede consultar toda la información y resolver cualquier duda. Todo esto, bajo una estrategia de comunicación que no busca impactar, sino acompañar. Que no impone, sino que propone. Que no complica, sino que simplifica.

Bendito Marrón no es solo un cambio en el sistema de recogida. Es una declaración de intenciones. Es decir en voz alta que en Adra apostamos por la sostenibilidad, por la educación, por la participación. Y que cuando algo se hace con cariño, con planificación y con criterio… se nota.

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No vendimos la moto. Explicamos el marrón...y a la gente le gustó.

Hay marrones que nadie quiere. Y luego está este: el contenedor marrón, el de los residuos orgánicos. En Adra, su llegada no ha sido un trámite más, ha sido una oportunidad para hacer las cosas mejor. Para cuidar el entorno, para entender cómo lo que tiramos puede tener otra vida, y para involucrar a toda la ciudadanía en un cambio que nos afecta a todos.

Así nació Bendito Marrón, una campaña diseñada para informar, implicar y facilitar. Una campaña que no suelta discursos, pero sí te cuenta las cosas claras. Que no señala, sino que invita. Que no se limita a colocar cubos nuevos en las calles, sino que se asegura de que cada persona sepa cómo usarlos, por qué usarlos, y qué pasa si los usamos bien.

Durante semanas, puntos informativos itinerantes recorren el municipio con dos educadoras ambientales al frente. Personas preparadas para resolver dudas, explicar con ejemplos, y hacer que lo orgánico deje de ser un concepto difuso para convertirse en un hábito sencillo. La campaña incluye una imagen visual potente, directa, con mensajes que no se olvidan y con materiales gráficos pensados para ser útiles, no decorativos. Pero también va más allá. Se ha desplegado en radio, prensa, redes sociales, newsletters y en las calles, con cartelería, poming, flyers y buzoneo. Todo conectado, todo sincronizado, todo pensado para llegar a todos los rincones del municipio y a todos los perfiles.

No nos olvidamos de los grandes generadores, ni de los más pequeños. Por eso también se han preparado acciones en centros educativos, reuniones con prescriptores, campañas de adhesión voluntaria y un sistema de seguimiento para medir, evaluar y mejorar constantemente. Incluso se ha desarrollado una web específica, accesible para personas con discapacidad visual gracias a la tecnología Navilens, donde se puede consultar toda la información y resolver cualquier duda. Todo esto, bajo una estrategia de comunicación que no busca impactar, sino acompañar. Que no impone, sino que propone. Que no complica, sino que simplifica.

Bendito Marrón no es solo un cambio en el sistema de recogida. Es una declaración de intenciones. Es decir en voz alta que en Adra apostamos por la sostenibilidad, por la educación, por la participación. Y que cuando algo se hace con cariño, con planificación y con criterio… se nota.