Hyundai KONA en la Sala REM: una presentación de productoque sonó a marca
Hoy un coche no se presenta a 200 personas. Se presenta a todas las que esas 200 arrastran detrás.
La Sala REM es uno de los templos de la música en Murcia. Por su escenario pasan giras nacionales e internacionales. Aquella noche, sin embargo, el cabeza de cartel no era una banda: era un coche.
Gasmóvil y Colectivo3 montamos allí el evento de lanzamiento de producto del nuevo Hyundai KONA. Y no para que 200 personas lo vieran, sino para que media Murcia lo viera a través de ellas.
Más de 200 invitados entre clientes, deportistas, influencers y perfiles top del motor, la moda y la música. Dos KONA integrados en el espacio. Pantallas gigantes proyectando en tiempo real lo que la gente compartía. Me & The Reptiles en directo. Y un KONA intervenido por artistas, convertido en pieza de exposición.
Cada uno de esos elementos tenía una función, y ninguno era el azar. La música marcaba el ritmo, las pantallas cerraban el bucle entre lo de dentro y lo de fuera, y el coche-obra daba la imagen que todos querían llevarse. El coche era el protagonista. Pero el verdadero objetivo estaba fuera de la sala.
Un evento de lanzamiento de producto es la puesta de largo de algo nuevo ante un público elegido, diseñada no solo para que los asistentes lo conozcan, sino para que lo cuenten: que la experiencia salte de la sala a las redes y multiplique su alcance. Esa última parte, la del alcance, es la que casi nadie planifica.
Paso 1: un lanzamiento empieza por a quién invitas, no por el producto
La pregunta no es qué enseñamos, sino quién queremos que lo cuente. Por eso la lista de invitados mezclaba clientes, deportistas, influencers y caras del motor, la moda y la música.
Cada perfil traía a su público. Un invitado bien elegido no es uno más en la sala: es una ventana a unos cuantos miles que no están. El casting de invitados es la primera decisión de marketing, y casi siempre la más descuidada.
Entre ellos estaba Nico Almagro, que además de sacar golpes en pista sabe aparecer en un evento con presencia. No es relleno de invitación: es una cara que su gente reconoce y a la que sigue. Un buen nombre en la sala vale por las decenas de personas que vienen detrás de su pantalla. Por eso los eventos corporativos que funcionan empiezan por el público, no por el catéring.
Paso 2: el sitio le habla a la tribu antes que tú
Presentar el KONA en un concesionario habría dicho coche. Presentarlo en la Sala REM dijo otra cosa: esto va de música, de noche, de cultura. El espacio coloca al producto en un mundo antes de que nadie hable.
Elegimos una sala de conciertos porque el público al que íbamos vive ahí, no en un showroom. Hablar su idioma empieza por pisar su terreno.
Además, la REM ya trae su propia carga: noches, música en directo, escena. Esa carga se le contagia al coche sin que tengamos que explicarla. Un concesionario habría obligado a construir todo ese ambiente desde cero; la sala lo regalaba de serie. El lugar no es el decorado: es la primera frase del mensaje.
Paso 3: crea el momento que la gente quiere fotografiar
Un lanzamiento que se comparte necesita una imagen que merezca compartirse. La nuestra fue el KONA intervenido por artistas: el coche convertido en obra, no en folleto.
A su lado, dos KONA integrados en la escena y Me & The Reptiles en directo dando ritmo. No montamos un photocall: montamos una postal en movimiento. La diferencia es sutil pero decisiva: un photocall pide que poses; una escena pide que la captures y la compartas porque te apetece.
Si nada en la sala pide una foto, nadie la hace. Y sin foto, no hay relato que viaje después.
Paso 4: la amplificación, el paso que casi todos olvidan
Aquí estuvo la diferencia. Proyectamos en pantallas gigantes, en tiempo real, lo que los invitados compartían fuera. Lo de dentro alimentaba lo de fuera, y lo de fuera volvía a entrar.
Ese bucle convierte a cada invitado en altavoz sin pedirle nada: ver su propia publicación en una pantalla gigante invita a publicar otra. Sumamos una estrategia con influencers de sectores clave y lo cerramos con el vídeo posterior que prolongó la noche durante días.
El evento no terminó cuando se apagaron las luces: siguió rodando en los móviles, como puede verse en otros casos reales. Un lanzamiento sin plan de amplificación es una fiesta privada. Cara y muda.
El coche como contenido, no como anuncio
La jugada que mejor funcionó fue convertir el producto en algo que la gente quisiera mirar por gusto, no por obligación. Un anuncio se soporta; una obra se observa. Por eso el KONA intervenido por artistas no era un adorno: era una pieza pensada para que cada invitado se acercara, la rodeara y, casi sin darse cuenta, la fotografiara.
Cuando el producto es interesante en sí mismo, el contenido se genera solo. No hace falta perseguir a la gente para que comparta: la propia escena tira de ella. Ese es el cambio de mentalidad de un buen lanzamiento, que deja de pensar en cómo enseñar el producto y empieza a pensar en cómo hacerlo deseable de contar.
Un coche en una tarima es un coche. Un coche convertido en obra es una excusa para hablar de la marca.
Errores que dejan un evento de lanzamiento en silencio
Hay fallos que se pagan en alcance, no en la sala. Si reconoces varios, conviene replantear.
- Invitas por número, no por capacidad de altavoz: la sala se llena, pero nadie de fuera se entera.
- El espacio no dice nada del producto: un sitio neutro deja al coche solo.
- No hay un momento diseñado para la foto: si no hay imagen, no hay difusión.
- Llamas a los influencers el día antes, sin briefing ni idea: salen contenidos descafeinados.
- Mides el éxito por los asistentes, no por el alcance que generaron.
Casi todos esos fallos tienen el mismo origen: pensar el evento como un fin y no como un principio. La noche es la mecha; lo que arde después es el resultado. Cuando varios coinciden, el problema no es el presupuesto. Es no haber pensado el después.
Para montar un evento de lanzamiento de producto que se haga notar, elige a los invitados por su capacidad de contarlo, escoge un espacio que ya hable del producto, diseña un momento pensado para fotografiarse y planifica la amplificación —social wall, influencers y vídeo— antes del evento, no después. El producto llena la sala; el plan de difusión llena las redes.
En Murcia hay espacios con personalidad de sobra, de salas como la REM a recintos singulares por toda la Región. Lo que escasea no es el sitio, sino la idea de usarlo para que un lanzamiento salga de sus paredes. Convertir ese sitio en altavoz es lo que ponemos nosotros.
Lanzamiento físico, lanzamiento digital y el híbrido que funciona
Se plantean como opciones enfrentadas, y la gracia está en juntarlas. Cada una sola se queda a medias; la decisión inteligente no es cuál eliges, sino cómo las encadenas para que una empuje a la otra.
Un lanzamiento físico reúne a un público selecto y crea recuerdo y vínculo, pero alcanza a pocos.
Un lanzamiento digital llega a muchísimos a la vez, pero le falta la emoción y el boca a boca de lo presencial.
El híbrido —que fue lo del KONA— usa el evento físico como motor de contenido para las redes: pocos lo viven, muchos lo ven. La tendencia de medir los eventos por su huella digital lleva años documentándose en medios como Reason Why. La pregunta ya no es presencial o digital, sino cómo hacer que lo presencial alimente lo digital.
Preguntas frecuentes sobre eventos de lanzamiento de producto
Es la presentación de algo nuevo ante un público elegido, diseñada para que los asistentes no solo lo conozcan, sino que lo compartan. Su éxito se mide tanto por la experiencia en la sala como por el alcance que genera fuera.
No por suerte. Se elige a invitados con capacidad de altavoz, se crea un momento diseñado para fotografiarse y se planifica la amplificación —contenido en directo, influencers y vídeo posterior— desde el principio. Lo viral se construye, no se reza.
Sí, si se hace con criterio: perfiles afines al producto, con briefing y un motivo real para crear contenido. Llamarlos por número, sin idea, da alcance vacío. Bien elegidos, multiplican el mensaje entre públicos a los que tu marca no llega sola.
En espacios con carácter que digan algo del producto: salas de conciertos como la Sala REM, recintos singulares o enclaves con personalidad. Lo importante es que el lugar coloque al producto en el mundo correcto, no solo que tenga aforo.
Depende de los invitados, la producción y el plan de amplificación. No hay tarifa fija: el mismo presupuesto puede quedarse en una fiesta bonita o convertirse en una campaña que se ve durante semanas, según cómo se planifique el después.
Resumen rápido: montar un evento de lanzamiento de producto
Vas bien si…
- Eliges a los invitados por lo que pueden contar, no solo por cuántos son.
- El espacio ya habla del producto antes que tú.
- Tienes un momento diseñado para la foto y un plan de amplificación.
Vas mal si…
- Llenas la sala, pero nadie de fuera se entera.
- Llamas a los influencers sin briefing ni idea.
- Mides el éxito por los asistentes y no por el alcance.
Qué mirar antes de contratar un evento de lanzamiento
- Que la agencia te pregunte a quién quieres llegar, no solo a quién invitar.
- Que el plan incluya la amplificación, no solo la noche.
- Que haya una idea de contenido, no un photocall y a ver qué sale.
La idea importante
Un lanzamiento ya no se mide por quién entra a la sala, sino por cuánta gente lo ve sin haber entrado.
¿Vas a lanzar algo y quieres que se entere más gente de la que cabe en la sala?
Porque llenar una sala una noche está bien. Que esa noche siga rodando en mil móviles durante semanas está mejor.
Si tienes un producto que lanzar y quieres que se sienta, se recuerde y se comparta, hablemos. Cuéntanos qué quieres mover en Colectivo3 y te diremos cómo convertir una presentación en ruido del bueno. Y si te va el contraste, mira también otra presentación de coche, en clave premium. Si encaja, le damos al play.
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Hyundai KONA en la Sala REM: una presentación de productoque sonó a marca
Hoy un coche no se presenta a 200 personas. Se presenta a todas las que esas 200 arrastran detrás.
La Sala REM es uno de los templos de la música en Murcia. Por su escenario pasan giras nacionales e internacionales. Aquella noche, sin embargo, el cabeza de cartel no era una banda: era un coche.
Gasmóvil y Colectivo3 montamos allí el evento de lanzamiento de producto del nuevo Hyundai KONA. Y no para que 200 personas lo vieran, sino para que media Murcia lo viera a través de ellas.
Más de 200 invitados entre clientes, deportistas, influencers y perfiles top del motor, la moda y la música. Dos KONA integrados en el espacio. Pantallas gigantes proyectando en tiempo real lo que la gente compartía. Me & The Reptiles en directo. Y un KONA intervenido por artistas, convertido en pieza de exposición.
Cada uno de esos elementos tenía una función, y ninguno era el azar. La música marcaba el ritmo, las pantallas cerraban el bucle entre lo de dentro y lo de fuera, y el coche-obra daba la imagen que todos querían llevarse. El coche era el protagonista. Pero el verdadero objetivo estaba fuera de la sala.
Un evento de lanzamiento de producto es la puesta de largo de algo nuevo ante un público elegido, diseñada no solo para que los asistentes lo conozcan, sino para que lo cuenten: que la experiencia salte de la sala a las redes y multiplique su alcance. Esa última parte, la del alcance, es la que casi nadie planifica.
Paso 1: un lanzamiento empieza por a quién invitas, no por el producto
La pregunta no es qué enseñamos, sino quién queremos que lo cuente. Por eso la lista de invitados mezclaba clientes, deportistas, influencers y caras del motor, la moda y la música.
Cada perfil traía a su público. Un invitado bien elegido no es uno más en la sala: es una ventana a unos cuantos miles que no están. El casting de invitados es la primera decisión de marketing, y casi siempre la más descuidada.
Entre ellos estaba Nico Almagro, que además de sacar golpes en pista sabe aparecer en un evento con presencia. No es relleno de invitación: es una cara que su gente reconoce y a la que sigue. Un buen nombre en la sala vale por las decenas de personas que vienen detrás de su pantalla. Por eso los eventos corporativos que funcionan empiezan por el público, no por el catéring.
Paso 2: el sitio le habla a la tribu antes que tú
Presentar el KONA en un concesionario habría dicho coche. Presentarlo en la Sala REM dijo otra cosa: esto va de música, de noche, de cultura. El espacio coloca al producto en un mundo antes de que nadie hable.
Elegimos una sala de conciertos porque el público al que íbamos vive ahí, no en un showroom. Hablar su idioma empieza por pisar su terreno.
Además, la REM ya trae su propia carga: noches, música en directo, escena. Esa carga se le contagia al coche sin que tengamos que explicarla. Un concesionario habría obligado a construir todo ese ambiente desde cero; la sala lo regalaba de serie. El lugar no es el decorado: es la primera frase del mensaje.
Paso 3: crea el momento que la gente quiere fotografiar
Un lanzamiento que se comparte necesita una imagen que merezca compartirse. La nuestra fue el KONA intervenido por artistas: el coche convertido en obra, no en folleto.
A su lado, dos KONA integrados en la escena y Me & The Reptiles en directo dando ritmo. No montamos un photocall: montamos una postal en movimiento. La diferencia es sutil pero decisiva: un photocall pide que poses; una escena pide que la captures y la compartas porque te apetece.
Si nada en la sala pide una foto, nadie la hace. Y sin foto, no hay relato que viaje después.
Paso 4: la amplificación, el paso que casi todos olvidan
Aquí estuvo la diferencia. Proyectamos en pantallas gigantes, en tiempo real, lo que los invitados compartían fuera. Lo de dentro alimentaba lo de fuera, y lo de fuera volvía a entrar.
Ese bucle convierte a cada invitado en altavoz sin pedirle nada: ver su propia publicación en una pantalla gigante invita a publicar otra. Sumamos una estrategia con influencers de sectores clave y lo cerramos con el vídeo posterior que prolongó la noche durante días.
El evento no terminó cuando se apagaron las luces: siguió rodando en los móviles, como puede verse en otros casos reales. Un lanzamiento sin plan de amplificación es una fiesta privada. Cara y muda.
El coche como contenido, no como anuncio
La jugada que mejor funcionó fue convertir el producto en algo que la gente quisiera mirar por gusto, no por obligación. Un anuncio se soporta; una obra se observa. Por eso el KONA intervenido por artistas no era un adorno: era una pieza pensada para que cada invitado se acercara, la rodeara y, casi sin darse cuenta, la fotografiara.
Cuando el producto es interesante en sí mismo, el contenido se genera solo. No hace falta perseguir a la gente para que comparta: la propia escena tira de ella. Ese es el cambio de mentalidad de un buen lanzamiento, que deja de pensar en cómo enseñar el producto y empieza a pensar en cómo hacerlo deseable de contar.
Un coche en una tarima es un coche. Un coche convertido en obra es una excusa para hablar de la marca.
Errores que dejan un evento de lanzamiento en silencio
Hay fallos que se pagan en alcance, no en la sala. Si reconoces varios, conviene replantear.
- Invitas por número, no por capacidad de altavoz: la sala se llena, pero nadie de fuera se entera.
- El espacio no dice nada del producto: un sitio neutro deja al coche solo.
- No hay un momento diseñado para la foto: si no hay imagen, no hay difusión.
- Llamas a los influencers el día antes, sin briefing ni idea: salen contenidos descafeinados.
- Mides el éxito por los asistentes, no por el alcance que generaron.
Casi todos esos fallos tienen el mismo origen: pensar el evento como un fin y no como un principio. La noche es la mecha; lo que arde después es el resultado. Cuando varios coinciden, el problema no es el presupuesto. Es no haber pensado el después.
Para montar un evento de lanzamiento de producto que se haga notar, elige a los invitados por su capacidad de contarlo, escoge un espacio que ya hable del producto, diseña un momento pensado para fotografiarse y planifica la amplificación —social wall, influencers y vídeo— antes del evento, no después. El producto llena la sala; el plan de difusión llena las redes.
En Murcia hay espacios con personalidad de sobra, de salas como la REM a recintos singulares por toda la Región. Lo que escasea no es el sitio, sino la idea de usarlo para que un lanzamiento salga de sus paredes. Convertir ese sitio en altavoz es lo que ponemos nosotros.
Lanzamiento físico, lanzamiento digital y el híbrido que funciona
Se plantean como opciones enfrentadas, y la gracia está en juntarlas. Cada una sola se queda a medias; la decisión inteligente no es cuál eliges, sino cómo las encadenas para que una empuje a la otra.
Un lanzamiento físico reúne a un público selecto y crea recuerdo y vínculo, pero alcanza a pocos.
Un lanzamiento digital llega a muchísimos a la vez, pero le falta la emoción y el boca a boca de lo presencial.
El híbrido —que fue lo del KONA— usa el evento físico como motor de contenido para las redes: pocos lo viven, muchos lo ven. La tendencia de medir los eventos por su huella digital lleva años documentándose en medios como Reason Why. La pregunta ya no es presencial o digital, sino cómo hacer que lo presencial alimente lo digital.
Preguntas frecuentes sobre eventos de lanzamiento de producto
Es la presentación de algo nuevo ante un público elegido, diseñada para que los asistentes no solo lo conozcan, sino que lo compartan. Su éxito se mide tanto por la experiencia en la sala como por el alcance que genera fuera.
No por suerte. Se elige a invitados con capacidad de altavoz, se crea un momento diseñado para fotografiarse y se planifica la amplificación —contenido en directo, influencers y vídeo posterior— desde el principio. Lo viral se construye, no se reza.
Sí, si se hace con criterio: perfiles afines al producto, con briefing y un motivo real para crear contenido. Llamarlos por número, sin idea, da alcance vacío. Bien elegidos, multiplican el mensaje entre públicos a los que tu marca no llega sola.
En espacios con carácter que digan algo del producto: salas de conciertos como la Sala REM, recintos singulares o enclaves con personalidad. Lo importante es que el lugar coloque al producto en el mundo correcto, no solo que tenga aforo.
Depende de los invitados, la producción y el plan de amplificación. No hay tarifa fija: el mismo presupuesto puede quedarse en una fiesta bonita o convertirse en una campaña que se ve durante semanas, según cómo se planifique el después.
Resumen rápido: montar un evento de lanzamiento de producto
Vas bien si…
- Eliges a los invitados por lo que pueden contar, no solo por cuántos son.
- El espacio ya habla del producto antes que tú.
- Tienes un momento diseñado para la foto y un plan de amplificación.
Vas mal si…
- Llenas la sala, pero nadie de fuera se entera.
- Llamas a los influencers sin briefing ni idea.
- Mides el éxito por los asistentes y no por el alcance.
Qué mirar antes de contratar un evento de lanzamiento
- Que la agencia te pregunte a quién quieres llegar, no solo a quién invitar.
- Que el plan incluya la amplificación, no solo la noche.
- Que haya una idea de contenido, no un photocall y a ver qué sale.
La idea importante
Un lanzamiento ya no se mide por quién entra a la sala, sino por cuánta gente lo ve sin haber entrado.
¿Vas a lanzar algo y quieres que se entere más gente de la que cabe en la sala?
Porque llenar una sala una noche está bien. Que esa noche siga rodando en mil móviles durante semanas está mejor.
Si tienes un producto que lanzar y quieres que se sienta, se recuerde y se comparta, hablemos. Cuéntanos qué quieres mover en Colectivo3 y te diremos cómo convertir una presentación en ruido del bueno. Y si te va el contraste, mira también otra presentación de coche, en clave premium. Si encaja, le damos al play.